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9 La historia

Secar y quemar las algas

Sec'hañ ar bezhin

Secar las algas

Una vez descargadas las algas, se extienden sobre la duna para secarlas. Las destinadas a la quema pueden secarse hasta tres días según las condiciones. Se recogen en pequeños montones al anochecer o ante la menor amenaza de lluvia, para protegerlas de la humedad.

El pioka, que debe blanquearse para poder usarse, se enjuaga primero antes de secarlo, luego se extiende y se voltea con regularidad hasta volverse blanco. Se conserva entonces durante un año al abrigo de la luz y de la humedad.

La quema

Una nueva técnica se desarrolla en el siglo XVIII: la quema. Se utilizan las algas negras (goémon noir) y sobre todo las laminarias. Las cenizas de algas obtenidas, llamadas ludu, se emplearon primero en la agricultura, para la enmienda de los suelos.

Las industrias explotaron progresivamente las cenizas compactadas llamadas panes de sosa: la industria del vidrio, para empezar, y luego sobre todo la industria del yodo, lo que provocó la multiplicación de los hornos en las costas en el siglo XIX.