13 La historia
Las algas en la industria química: el vidrio y el yodo
Ar bezhin hag an industriezh kimiek : ar gwer hag an iod
El Finistère no es especialmente famoso por su industria química. Y, sin embargo, desde el siglo XVII, las algas bretonas abastecen fábricas.
La industria de la sosa (carbonato de sodio) se desarrolla primero. Este producto se extrae de las cenizas de algas secas. Es indispensable en la fabricación del vidrio para rebajar su temperatura de fusión. Esta actividad se detiene a finales del siglo XVIII, cuando se descubren nuevos procedimientos.
La actividad se reanuda en 1829, a raíz de un descubrimiento importante: en 1812, el químico Bernard Courtois identifica en las cenizas de algas un nuevo producto, el yodo. Adoptado rápidamente en la fotografía y la medicina, se convierte en el motor de una nueva industria bretona. Esta se extingue en 1952, frente a la competencia del yodo extraído de los nitratos de Chile.
Hoy, el relevo lo toma la extracción de los alginatos contenidos en las grandes laminarias.